Salimos de Albuquerque a las 7 de la tarde después de haber estado todo el día a caballo entre las clases, preparar las maletas, la primera plancha de toda mi vida (pero eso ya lo comentaré en una entrada específica de las labores del hogar)... A pesar de esto estabamos tan entusiasmados que no notamos en cansancio.
Comenzamos el viaje casi anocheciendo, y es que aquí se hace de noche antes que en Pamplona. Yo me acuerdo que cuando llegué era un 18 de agosto y anochecía hacia las 8 y media cuando en Pamplona, si no me confundo, lo suele hacer sobre las 9 y media 10.... Pero bueno, aquí las carreteras son mucho más cómodas: son anchas, cada 3 millas una tiene que ser linea recta y además están muy iluminadas. De hecho, las rayas de los carriles están con mini-pivotes de color blanco y la raya continua delimitando la autopista con otros de color amarillo. Esto también se aplica en las carreteras.
Bueno pues hacia la reserva del Gran Canón íbamos, no sabíamos donde dormiriamos esa noche, tampoco importanba mucho porque teníamos una tienda de campana y muchísimas ganas de aventura, nos gustaba la incertidumbre. Lo único que teníamos claro era que pasaríamos la noche lo más cerca posible del Canón para levantarnos a ver amanecer.
Del viaje por la autopista no hay mucho que decir, gracias a Dios fue todo muy tranquilo. Además tampoco puedo decir mucho del paisaje porque no veíamos casi nada, lo que sí era sorpredente la gran cantidad de estrellas que había. Es de las cosas buenas que tiene que no te encuetres todo el rato con ciudades o pueblos.
Cuando cogimos el desvío de la autopista ya sólo nos quedaba una hora de viaje. Estabamos en mitad de Arizona, sin ninguna ciudad cerca descubríamos un Estados Unidos totalmente rústico, hasta las gasolineras estaban hechas de madera y tenían esos poches tan característicos... parecía que estabamos en una peli del oeste pero con coches en vez de caballos.
Tras echar gasolina entramos en la reserva, habíamos pasado el último pueblo. Una vez dentro estabamos en medio de un bosque y por consiguiente cada vez estaba todo más oscuro. Conduciendo empezamos a buscar sitio para dormir pero la cosa estaba más complicada de lo que pensamos, tras dar varias medias vueltas decidimos ir a uno de los campings que tienen habilitados.
Llegamos a nuestra parcela y no se veía nada, había un silencio que daba miedo, cómo podía estar todo el mundo durmiendo? solamente eran las 12 y media de la noche... Enfin con las luces del coche y en voy bajita empezamos a montar la tienda. Todo el que conozca cómo va el tema del camping sabe que montar la tienda es una locura, pues bueno estuvimos super formales ni un grito ni nada y encima hubo gente que nos mandó callar, yo no sé que haría esta gente en Espana con los Jonanthans y las Jessis... Una vez montada la tiendanos tumbamos fuera para disfrutar de las estrellas, era un aunténtico espectáculo. No había visto tantos astros en mi vida, hasta veíamos estrellas fugaces... yo vi 6 y nunca antes había vivido eso. Era super divertido, mira una y otra, me sorprendió lo rápido que pasan. Yo creía que era como en las pelis alguien ve la estrella, les avisa a los demás y piden un deseo, mentira! Lo justo te da tiempo a decir mira una estr... Ya era la una de la madrugada y tocaba una de dormir que nos esperaba un dia movidito y teníamos previsto levantarnos a las seis.
Nos metimos en la tienda y... sorpresa!!! la tienda se vino abajo, que horror! Ninguno estabamos dispuestos a volver a montarla. La verdad es quela situación fue muy graciosa, no nos podíamos parar de reir, tanto que vino alguien a llamarnos la atención, como escuchamos sus pasos nos callamos y creo que al ver como estabamos durmiendo le dimos tanta pena, o risa, que se dio media vuelta sin decirnos nada.
La noche fue horrorosa, yo no paré de dar vueltas, no había forma de coger la postura, además si te ponías boca arriba te ahogabas porque el techo de la tienda se te metía en la boca. Y para colmo una vez que me consigo dormir me despierta una especie de lobo aullando en mitad de la noche... Tras varias horas dando vueltas y antes de que sonase el despertador nos despertamos de sopetón, eran las 5 y media de la manana y ya estaba amaneciendo, cómo podía ser posible?
Recogimos todo a toda prisa, creo que nos dejamos la bolsa de uno de los sacos, aviso no fui yo (que nos conocemos todos), y nos pusimos a intentar descubrir donde narices estaba el Gran Canyon. No os confundais, no está senalizado, así que tras seguir a varios coches que no iban hacia allá tocaba la ronda de preguntas, cosa que no era muy fácil porque ya me dirás con quién te vas a encontrar en mitad del bosque entre las 5 y media y las 6 de la manana... Bueno la cuestión es que lo encontramos, el sol ya estaba subiendo, pero aun así la imagen fue espectacular...
Parecía un mural, una de esas fotos que hemos visto todos tantísimas veces. Yo me quedé impresionando con la magnitud del Canón, ahora sé porqué lo de Gran, es que tiene una magnitud inimaginable. Como una imagen vale más que 1000 palabras os pongo algunas fotos.
Después de estar varias horas recorriendo el paseo y sacandonos bien de fotos, decidimos que iba siendo hora de coger el coche e ir rumbo a Las Vegas!!! Justo donde teníamos el coche había una ardilla, la pobre parecía hambrienta así que decidimos darle unas patatas fritas, a pesar de que por todos lados pone que no hay que dar de comer a los animales... pero somos espanoles! Es que ibamos a hacer caso a lo que pone en una senal en inglés? Si eso hacemos como que no entendemos y punto.
Bueno la pobre ardilla se dio un atracón... porque claro todos queríamos la foto dándole de comer. Al final pasó lo inevitable, un hombre, que no era ningún trabajador ni nada del parque, vino a montarnos el pollo.
Tras la bronca, carretera y rumbo a la ciudad más famosa del estado de Nevada: Las Vegas!!!
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