Al día siguiente ya era viernes y además estaba instalado en mi habitación, por lo que tocaba disfrutar. A la noche estaba invitado a 2 fiestas, una para los internacionales y otro para los que vivimos dentro del campus, por lo que el día prometía.
Todavía con el jet-lag coleando me desperté para las 8 de la manana intenté dormir un rato pero era imposible. Así que decidí levantarme darme una duchita y ponerme en marcha.
Como no me había traido ordenador pensé que podía aprovechar la manana dando un paseo hasta la Apple Store y a parte de comprarme un portatil ver un poco como es la ciudad. Yo creía, yo creía... la tienda estaba a 1 hora y media andando y como en esta ciudad no hay porches acabé llegando cangrejo a la tienda. Esta ciudad etá pensada para ir en coche.
De camino lo justo me crucé con 3 personas. Todos los comercios tienen parkings por lo que eso de ir mirando los escaparates mientras andas es complicado. Además cuando cruzas los pasos de peatones por según que sitios la gente, desde dentro de los coches, están en plan: mira al chalado ese que va andando. A pesar de todo esto me gustó el paseo, puesto que muchas calles parecían platos de cine. Y es que la mayoría de los comercios son como en las pelis, el mítico concesionario de segunda mano con los coches aparcados afuera con el precio pegado en el parabrisas y los globos con serpentinas en las vallas, o el restaurante con el luminoso en lo alto del poste que dentro tienen bancos en vez de asientos y hay un coche patrulla aparcado justo al lado de la ventana...
Tras comprarme el ordenador volví en bus, que es gratis con el carné de estudiante. La verdad, es que aquí de dan muchos descuentos por ser estudiante sin ir más lejos esa misma manana al comprarme el ordenador me regalaron un i-Pod touch.
Pero bueno después de descansar a la tarde y medorear por el campus llegaba el momento mas importante del día:la noche.
La verdad es que la primera fiesta que se llamaba Friday Night Live no sabía muy bien en que consistía pero cuando me invitaron me dijeron que fue que era muy divertivo...
La fiesta fue en el SUB, un edificio del campus con oficinas y un par de restaurantes, aquí hay restaurantes en muchísimos sitios, los tienen como si fuesen máquinas expendedoras. La entrada fue todo un shock. La que habían montado! En el piso de arriba había una mesa de mezcla con unos altavoces enormes y luces por todos lados, vaya igual que en una discoteca, de hecho pusieron el panamericano y más temazos y ahí estaban todas las americanas perreando... Luego en la planta baja estaban las hermandades dándose ha conocer y también había un karaoke y comida gratis. Y finalmente en el sotano habían montado un casino, pero uno como dios manda con su ruleta, su mesa de black-jack, la de poker, la de los dados... impresionante. Por los pasillos te sorpredían con cosas más modestas pero igual de divertidas como un fotomatón: era gratis y la gracia era que te daban cosas para disfrazarte, tal y como podeis vernos en la foto a Patricia y a mí.
Tras estar bastante rato tuvimos que irnos porque si no ibamos a llegar tarde a la Salsa Party. Esta fiesta era en un club fuera del campus. Entré con Patricia y lo primero que hicimos fue ensenar el dni para que nos dieran una pulserita que nos acredita como mayores de 21 anos y que por tanto podemos beber, en Estados Unidos la edad mínima para beber son los 21 y no los 18 como en Espana. Si en la fiesta del SUB las tías ya perreaban aquí con la excusa de la salsa era demasiado, más de una perdió totalmente la dignidad por no decir lo que parecían... Aquí estabamos casi todos los internacionales, por lo que la mayoría nos conocíamos por lo menos de vista tras la maratoniana orientación.
Y ya no tengo mucho más que contar. Al cabo de unas horas nos volvimos a casa a dormir porque estabamos baldados.

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