
El día siguiente era el famoso Black Friday, viernes negro, este día hay descuentos especiales y las tiendas abren a las 5 de la manana. Todos teníamos una expectativas altísimas y esperábamos encontrarnos grandes chollazos, hay gente que muere en este día, pero nada que ver. Los descuentos eran de risa, vamos como mucho un 30%, lo que pasa que si ya tenías pensado comprarte algo de electrónica pues aprovechas. Donde no exageran es en las colas, para empezar antes de abrir la tienda hay una cola que da la vuelta a la manzana y más de lo mismo para pagar. De todas maneras me sigue sorprendiendo lo civilizados que son aquí, por ejemplo en vez de apelotonarse en la puerta, la gente haciendo cola de forma ordenada sin ningún listo colándose ni nada por e estilo, se entraba por tandas no todos a la vez de golpe y porrazo. Yo creo que era porque todo el mundo estaba todavía medio dormido, de hecho mucha gente estaba con el pijama debajo del abrigo, además no eran para nada discretos así que daban todo el cante, yo he visto mucha gente en la uni, en el comedor, pero de tiendas? me parece cruzar el límite. Como contraste estaba el mítico reportero local totalmente trajeado y con un bote entero de gomina en la cabeza, si es que esta gente no tiene termino medio. Al final el atuendo de las mormonas pasaba totalmente desapercibido.
Tras estar de compras varias horas nos fuimos a Parque Nacional de Arches, como empezamos a comprar antes de que amaneciera pudimos disfrutar todo el día en este increíble sitio que le recomiendo a todo el mundo si puede que vaya a visitarlo, si no te lo crees mira las fotos.
Al anochecer otra vez al coche a nuestro próximo destino el parque nacional de Zion, dormí dentro del propio parque en un hotel con encanto todo de madera, con grandes cristaleras y unas estupendas vistas y, lo mejor, un jacuzzi de agua caliente al aire libre, ya sabes donde fui nada más despertarme.
Con este parque no estaba muy convencido, no sabía si me iba a gustar, porque aunque había leído buenas reseñas en internet no había oído hablar de él, ni conocía a nadie que ya hubiera estado. Sin embargo acabó siendo, como San Diego en el viaje por California, la gran campanada del viaje, era un espacio natural de una belleza perfecta, los arboles verdes, el puente sobre el río, los ciervos bebiendo agua, las estalactitas colgando de las cascadas, la nieve... Los senderos son muy divertidos en cuando hace frío, ya que están completamente helados, por lo que todo el rato tienes que ir dando pasitos pequeños y con cuidado de no caerte, de hecho yo me llevé cada susto, de esto que pierdes el equilibrio braceas y te da un vuelco el corazón y dices uy... Además con un poco de suerte verás a gente pegarse buenas tortas o chinos intentando andar por la pared para no ir por el hielo, eran bastante graciosos.
Es otro sitio que recomiendo a todo el mundo, además sólo se encuentra a dos horas de Las Vegas, con lo cual es mucho más fácil de visitar. Ala! Te dejo más fotos para que sigas pasando envidia.




Era ya sábado y el lunes tenía clase, estaba siendo un viaje impresionante cómo podía poner la guinda del pastel? Pues, evidentemente volviendo a casa pasando por Las Vegas. Como ya habíamos estado todos decidimos ir a lo que va uno allí, a pasarlo bien, sin perder el tiempo visitando cosas ni nada. Pero ya sabes que lo que pasa en Vegas, se queda en Vegas... Bueno si que voy a contar lo que pasó la manana siguiente, tras haber llegado tarde al hotel nos levantamos de forma escalonada. Yo bajé con Boby para hacer el check out mientras acababan el resto. Cuando estábamos esperando entre las máquinas tragaperras que hay al lado del ascensor me di cuenta que no me había gastado ni un dollar en juego esta vez, por lo que dije “me voy a jugar este dollar que tengo en la mano”. Justo en ese momento aparecieron el resto, a lo que contesté “ha sido el destino que quiere que ni me juegue este billete”. De camino al coche Scandy dijo “ey! vamos a jugar el último dollar”, como consecuencia metí mi billete en una que te juegas un céntimos por cada vez que tiras del conocido pomo. Tras 3 ó 4 tiradas mi máquina empezó a hacer ruidos y a brillar lucecitas, había hecho una línea de cuatro sietes de fuego y eso era el segundo premio, 100$!!! Una ilusión... ya no sólo por el hecho del dinero, sino por ganar en Las Vegas en una máquina, muy guay... Yo ya estaba contento para todas las horas que me quedaban de coche, pero aún así mi buena racha no se acabó. Paré a comer en una carretera antes de salir de Nevada, tras hacer el pedido empezaron a tardar como 5 ó 10 minutos, cosa que aquí no es muy normal. Habían perdido el ticket le di el mío para que supieran que servirme, consecuencia pedirme disculpas e invitarme a comer, para rato te hacen eso en España, no sé si se disculparían, pero lo que es seguro que no te invitan. Un final de viaje inmejorable.