sábado, 9 de octubre de 2010

Ponte peluca

Sí ponte peluca, esto es lo que tienes que hacer justo después de pasar por la peluquería en Estados Unidos. Bueno, si no te gustan las pelucas porque pican y estas cosas siempre puedes utilizar viseras, gorros... vaya cualquier cosa con tal de ocultar el estropicio que te acaban de hacer en la cabeza. Definitivamente estropicio es la palabra que define lo que te hacen. Aquí en vez de llamarse peluquería se tendrían que anunciar como estropiciadorería (ufff menos mal que lo escribo porque esta palabra no soy capaz de decirla en voz alta, peor que un trabalenguas) y a la salida cuando vas a pagar deberían poner "No te preocupes, el pelo crece".
Enfin, todo esto viene a que ayer me fui a cortar el pelo y como habreis deducido no me lo cortaron muy bien precisamente. Ya me habían contado que en este país llamado Estados Unidos te pueden destrozar tu imagen con un simple corte de pelo, por eso mismo decidí informarme de distintos sitios. Además descarté todas la peluquerías que te cobran menos de 15 dollares y es que las baratas son una experiencia extrema, por ejemplo aquí en la uni dentro del campus tenemos una pelu donde te cortan el pelo por sólo 7 dóllares, eso sí el resultado puede ser de lo más variado. Total que fui a un sitio que me habían dicho que estaba bien, que cobraban 20 dóllares y que estaba cerca de la uni, por lo que me decanté por ir ahí.
La verdad es que la peluquería tenía buena pinta y había bastante gente, tras media hora de esperar me llegó el turno. Cuando me sentaron en el sillón comenté que casi mejor me lavaran la cabeza y me cortaran el pelo mojado, vaya como te hacen siempre, pues la peluquería "me dijo aaaa no te preocupes si eso ya te lo lavo cuando te lo acabe de cortar". En ese momento empecé a tener mucho miedo... Pero la cosa iba a ir a peor. Tras humedecerme el pelo con un espray, me empezó a peinar de un lado para otro y cortaba un poco de allí luego volvía a peinar y cortaba otro poco de allá, lo estaba pasando fatal. Opté por no mirar al espejo y ponerme hablar con la peluquera, el hombre que estaba al lado... cualquier cosa con tal de no pensar en mi pelo. Hubo un momento a mitad del corte en el que estuve a punto de decirle que lo dejara e irme, pero iba a ser todavía peor. Ya cuando estaba casi sin pelo la mujer me preguntó a ver si me lo cortaba más y yo como "no gracias... ya te has lucido bastante bonita"Así que me lavó la cabeza y luego me peinó. Bueno, bueno tenía cada trasquilón... pero si no tenía ni recto el flequillo!!! Vamos para ponerse a llorar.
Total que después de pagar, no sé si hay que dar propina en la peluquería pero yo desde luego no lo iba a hace, me fui corriendo a mi habitación a intentar arreglar o al menos disimular lo que la tía esa, porque no se merece que le llame peluquera, me había hecho. Cuando iba por la calle estaba pasando una verguenza tremenda, era com si llevara un cartel diciendo "mirar al pringado ese lo que lleva en la cabeza".
He de reconocer que mi apano ha surtido algo de efecto, eso sí no ha evitado una que otra risa de mis amigos. Pero bueno hay que ser positivos es cómodo llevar el pelo corto y ahora tengo un par meses, en realidad tal como tengo el pelo varios meses más, para seguir investigando dónde me pueden cortar el pelo como Dios manda en esta ciudad, es evidente que no pienso volver allá, antes de hago rastas.